Desde 2018 diseñamos instalaciones domóticas que priorizan compatibilidad y escalabilidad. No vendemos sistemas cerrados. Cada proyecto integra dispositivos de fabricantes diversos bajo una lógica unificada que el usuario controla sin conocimientos técnicos avanzados.
Trabajamos con protocolos abiertos como Zigbee, Z-Wave, KNX y Matter. Esta elección garantiza que los componentes puedan sustituirse o ampliarse sin depender de un único proveedor. Evaluamos las necesidades específicas de cada espacio antes de recomendar tecnología.
El proceso incluye análisis de consumo energético, estudio de rutinas diarias y valoración de infraestructura existente. A partir de ahí, diseñamos arquitecturas que minimizan cableado adicional y maximizan aprovechamiento de redes Wi-Fi domésticas.
La instalación se divide en fases. Comenzamos con sistemas básicos de iluminación o climatización para validar el funcionamiento antes de escalar a seguridad o audio. Cada fase termina con formación presencial donde explicamos ajustes, configuración de escenarios y resolución de incidencias comunes.
Documentamos todas las conexiones y proporcionamos esquemas actualizados tras cada intervención. El soporte no caduca. Asistimos en actualizaciones de firmware, integración de nuevos dispositivos o reconfiguración cuando cambian las necesidades del hogar.
Los datos de uso permanecen en redes locales. No dependemos de servidores externos para funciones críticas como control de acceso o gestión de temperatura. Las integraciones con asistentes de voz son opcionales y siempre configurables para limitar qué información se comparte.
Realizamos auditorías de seguridad en instalaciones complejas. Segmentamos redes IoT del resto de dispositivos domésticos y aplicamos cifrado end-to-end en comunicaciones sensibles.
Medimos el impacto real tras seis meses de uso. Los clientes reciben informes de ahorro energético comparando consumo pre y post instalación. La media registrada oscila entre 22% y 34% de reducción en climatización e iluminación, dependiendo del tamaño del espacio y la densidad de automatizaciones implementadas.
Promovemos actualizaciones incrementales en lugar de sustituciones completas. Un sistema bien diseñado desde el inicio admite incorporaciones graduales sin obsolescencia programada.